domingo, 14 de diciembre de 2025

 

Hace un rato


Hace un lapso que no plasmo,

que no imprimo en mi poética.

Hace un ciclo mis palabras

habitan relegadas y esquivas.

 

Nada sueño 

u  omitido subsiste;

hay espacios en la psique

disipados, inconexos, desafectos.

 

El concepto se ha tornado burdo,

el signo parece de otra evocación, desmontado.


Tácito ante el coloquio informal, como ido

pero no,

comprendiéndolo todo, sin alegar.

 

Forjo giros sin un ciclo terminar;

compongo bucles al pensar, 

apretados, desviados, 

fumados y esfumados.

 

Vocablos incoherentes, 

erróneos ante la obra manifiesta y notable;

la verba se concibe en lo profundo,

duerme abstraída,

no brota atrapando el soplo consciente.

 

Existe un intervalo de tiempo

en que no logro decir.


Paul Gasê                 

martes, 15 de septiembre de 2020

Una de vampiros

 Abandone su cuerpo tanto o más desnudo que al llegar.

Desprovisto de alma, redoblado de ansiedad volví a ser el peregrino de los abismos más cautos, de las cumbres más deliciosas.

Supe saber cómo hacer para corroer el placer y drenar las miradas de las perdidas estrellas de mi travesía; todas ellas llenas de brillo, inconscientes, de pieles dulces vulneradas por las lenguas poderosas y sutiles.

Comí ostras del mercado más fresco tan solo propiciando y blandiendo palabras ociosas, cargadas de un arcenal concupicente. Me entregué a la caricia fría de la eternidad mientras la sangre hervía en cada una de mis extremidades a sabiendas de ganar o perderlo todo en dos o tres espasmos.

Hoy clavo dagas endulzadas de amores, en frágiles costados, sensibles, limpios de más por buscar la belleza indestructible, colmenas cargadas que esperan ser saqueadas por las garras hambrientas de una alud de mamíferos amanecidos del invierno.

Desgarro el corazón de cada bestia que aprisiona mis dolores; animales que fragmentaron el mío con promesas de joyas perennes, de pechos cargados de leche y campos de trigo, alimentos de mi ego.

Sobrevuelo las comarcas con locura convertido en aberración oculta, blanco pero negro, terrenal y alado, destrozado, monstruoso; sediento de sacrificios que conmuten mis oscuridades devolviéndome a la vida.

Esa vida que tenía cuando me ofreció su mosto, y me tomo en sus manos y me llevo a su lecho, desnudó mi cuerpo, extrañó mi oído, se tragó mi lengua, se montó a mis carnes, parió gemidos indecibles mientras careciendo de vacilo alguno se comía mi cuello vaciando mis arterias inflando el remanente con oscuridad  y  hambre y sed y necesidad y sed.

Abandone su cuerpo tanto o más desnudo que al llegar.

Desprovisto de alma y de espíritu, redoblado de ansiedad volví a ser el peregrino de los abismos más cautos, de las cumbres más deliciosas.

                                                                                                                      Paul Gasê


jueves, 23 de julio de 2020

declinación, decinencia, destino




Por ese resquicio que el deseo deja
Entre escudos férreos, entre la madeja;
Deseo exceptuado por las circunstancia,
Cubierto de noches de melancolía,
De mentes pesadas que anhelan vencer
De llantos y luchas en plena agonía.

Allí a la sombra del tratado implícito
Se hallaron desnudos, ciertos y puros
Alados, seguros, distendidos, seducidos,
Erguidos, estoicos, solemnes, profundos.
Cargados los cuerpos de amores salientes
Entrelazaron tactos, ósculos y zumos.

Nocturnas batallas de afables vocablos.
Verborragias colmadas, asaltos, batidas.
Alusión a todo, a la vida, al sexo,
A infernas peleas pero bien paridas.
Quemaron las naves, llegaron a todo.
Cataron del diantre, se hicieron comida.

                                     Paul Gasê


viernes, 17 de enero de 2020

abstraerse


Tiempo, amor y muerte, tres abstracciones de las que no puedo escapar.

Tiempo que no quiere parar, no lo puedo detener.
Deja detrás al amor, por el cual quiero morir.
Porque morir por amor o por amar,
me roba el tiempo lineal y se vuelve eternidad,
y muero todo el tiempo
esperando la muerte que al final pueda llegar;
la que temeré enfrentar,
la que llamo por dolor,
la que ofrecí por amor.
Amor que causa dolor, al que tiempo no le di y murió,
su tiempo terminó, la muerte lo alcanzó,
porque no tiene tiempo ni amor, es pura eternidad y no tiene control.
Muerte que comulga eternidad, solo espera no morir sin amar.
Quiere del tiempo ese don, el de morir y terminar,
porque espera no morir sin haber amado, a mi sombra,
contando el tiempo muerto. Y la veré yo, llorar
y con dolor porque no ha sabido amar
teniendo la eternidad toda a su favor.

                                                                                                  Paul Gasê

jueves, 16 de enero de 2020

en 20´

Los higos de Manolo el almacenero son formidables. Salieron de postre, bien almibarados, dotados de éxtasis, sublimes pero pocos. Tienen eso que te transporta vaya a saber desde cuándo y que lugares de hace tiempo y  hasta que se yo que sensaciones que parecían ocultas.
La tía Elba los sirvió con tan poca, no se qué crema con gusto a naranjas o limones, creando una cubierta sobre los arrugados frutos macerados en el mismo maraschino que se ve le había quedado de la última vez que nos invitó a la yerra; o lo compró en lo de Manolo cuando decidió bajar los higos más altos, a cañazos, esas brevas que los gorriones les gusta comerse y hacerlos ofrenda, primicias de la vieja higuera, tan vieja como la tía.
El farol entró a hacernos perder el foco de los restos que navegaban en el meloso fondo de las compoteras; era tiempo de volver. Arranqué despacio, la reina de la noche esta vez no acompañó el periplo, alunada como ella sola, despechada, porque cuando se nubla le clavo la mirada y la persigo pero cuando se limpia el manto eterno de la noche, las estrellas me miran y me pasean por sus lechos y la olvido como a Rosa, cuando las mellizas de la Tatusera me invitan a comer manzanas maduras de los arboles del fondo a la hora de la siesta. El pedregullo del viejo camino rural lastima las alpargatas dejándolas cada vez más bigotudas.
Todavía no amanece, nunca amanece, no va a amanecer.
Salimos la madrugada de ayer con el Fantasma, el chicho; él  va arrastrando los huesos, yo reteniendo los higos en la lengua vacía.

                                                                   Paul Gasê

lunes, 18 de febrero de 2019

sedes


El espejo que no he mirado, esta mañana me devuelve un ser que busca sus verdades. Esta imagen revelada vaga a cielo abierto como ángel desvelado que no encuentra reposo. ¿Quién dicen que soy? Yo solo veo soledades, deseos duros en mis sueños, rostros perdidos en el tiempo que se pasean en mi jardín pisoteado. Sé que no es la imagen del sol la que devuelve esta mañana el espejo de mis manos, sé también que las juventudes con sus perversas virtudes poco a poco me abandonan y se llevan las pizcas de amor que en sus oportunidades me darían. 
Mis manos acarician los hombros desnudos de las miradas sensibles y amables de muchas que quieren ser solo un amor que dure lo que queda del camino. Me envuelven las piernas de esa que encarna a todas las piedades que creo merecer y que no llegan jamás, pero ahí están decomisadas en el puerto de su piel, sin salir, atrapadas en el deseo apurado de beber de sus pechos, sin cruzar los estereotipos logrados en su mente, el maldito pensamiento construido de que todas y todos son iguales, queriendo lo mismo en cada instante, unos seguridad y otros placeres y termina siendo al revés, pero la vida pide a gritos de los dos para los dos.
Así, tan cruel, cuando lavo mi rostro, el agua fría que descansa levemente en mi semblante me devuelve la forma de mi angustia y mis dolores de abandono, de los besos que no he dado y de los brazos que no abrazan. Hoy no estoy esplendido, hoy no estoy humano, hoy no estoy…

Paul Gasê

jueves, 10 de enero de 2019

conjugando lo simple

   De mis sueños y los tuyos vive la fe, aquella que se inflama en esperanzas. Esperanzas de poder sentir amor aún sin ser amor, aún sin percibir que así lo sea. 
    Eso de luchar contra el dolor sin ser herida, de pensar sin conocer, de volar solo porque hay cielos que surcar; pretender entender que no hay mucho que entender, que solo es lo que es y que no hay más ni lo habrá por ser otro que no somos, eso apaga el fuego que nos quema de pasiones y seca los estanques de las aguas de nuestra sed. 
    El vínculo hacendoso, el que perdura, se hace vivo cada vez cuando vamos hacia lo que solo hace bien, esquivando los obstáculos que distraen de lo que importa. Hay quien piense que estrellando esas piedras las sacamos del camino, del nuestro, pero solo es buscar ir tozudamente contra la mole que molesta a lo que somos, aquello que es parte de los otros por naturaleza y no tenemos permitido cambiar para nuestro propio goce y parecer.
    Yo no parezco lo que soy, soy eso nada más, lo que ves. Quién prefiera mi oración, que me surge desde el alma, así como es sin buscar perfeccionarla o bifurcarla, les cedo mis verbos más preciados para conjugar las palabras verdaderas, las más puras que surjan de su alma. Amar, reír, llorar, perdonar, volver, aceptar, dormir, despertar, volver a reír, volver a amar. 

Paul Gasê

martes, 27 de noviembre de 2018

complot



Que emerja, que salga todo afuera:
bestias agridulces desplomadas, 
letras de finales breves escondidos.

La conducta y la quimera mutuamente se protegen,
contubernio errante dirigido a la razón,
mi razón.
Senos redondos, tórridos, desnudos,
que me alejan, me sostienen y me enferman.

Recibí la moneda de perfiles semejantes:
este y aquel, con valores disimiles,
con estrategias copiadas, con saña,
venéreas.

Dónde esa luz es existe duda y sangre;
rodeada de viejas y nuevas noches
tutela mi ego con los ojos más notorios,
de agua y sal vestidos, fáciles y volubles
embisten como faros, miran fijos, obscenos
y no es a mí.

                                                      Paul Gasê





jueves, 18 de octubre de 2018

Bajo el falso cristal en una hilera de personas.







La otra noche tibia te escuché tranquilo bajo aquella luna débil y falaz. Se escapaba fútil sobre mi horizonte, mientras, con ternura  tus ventanas blancas me aclararon todo y un poco menos.  ¨ ¡Exacto! ¨, me dijiste vos, ¨fue esa ida y vuelta¨, una frase que te determina y que me deja pistas para interpretar. Voy notando así, lento pero lacónico, lo que te interesa y también el abrigo que le das paciente a tu corazón para  no arrastrarte a algún desengaño supongo, o distanciando pasiones suponés, cortando las palabras que enredan tu alma a las letras de mis baladas.

Aún lejos y entiendo bien no arribar aún, si no me has entregado el pasaje de ida plena a tus pasiones ni puertas abiertas por donde pasar para cerrar el círculo y emprender la vuelta. Son solo ventanas, las que abriste un rato, aunque muy claras, me están tensionando, me tientan de a poco a dar ese salto para cruzar. Aterrorizado, paralizado estoy. No me consta que hay tras esa inmensa lumbrera que emitís desde tu interior. Tal vez solo sea un reflejo ampliado que se da en mi mente del deseo saturado de quemarme en tu sol o tomo ese brillo que te surge limpio y lo ensucio un poco con mi peregrinaje.

Ocurre creo, que no me animo a declarar las intenciones subjetivas  de mi alma, las de la parte más pura y más ególatra, la que es todo fuego. Y es que quiero tus virtudes, que las mías son pocas y de no andar mostrando mucho a la luz del día. Pero eso ya lo sabés, te lo deje posando en la imagen acústica que intenta madurar tu entendimiento, muchas veces. Tal vez busco hinchar tu gluten con mis levaduras y lograr el maná que nutra el cielo o encender la chispa que enciendan las brazas que sirvan de senda hacia el propio infierno.

Me rio mientras leo lo que escribo, porque pienso en toda esa furia sensual que me provoca hacerlo, queriendo así, sin esperas provocarte. Seguramente mi verba termine apoyada en tu mesa de luz en un angosto encuadernado barato o como tierna reminiscencia en tu mente cual peluche en el respaldo de tu cama. Mientras escribo también lloro, porque entiendo mis falencias y mis dones anhelados que serán jamás regalo a mis virtudes; las tales atraerían tu atención, tu admiración, tu interés hacia mis ojos primero para luego devorarme de un bocado.

Si me ves oscuro, porque vos sos clara o mi brillo tenue ensombrece tu luz, mantené el alma donde la guardás, pues es sabio el cierre de tu corazón y eficaz la capa que cubre saliente las desnudeces que no son afines a mi obediencia. Por si el contrario creés que soy de lo alto y tus pies son barro, agua y distracción a mis sueños; no dejés que engañe tu vista las formas porque lo cierto es que sos más alta que yo. Pero rendíte, te lo imploro, porque no me animo a mostrar lo que soy, lo que tengo, lo capaz que soy de transformar tus horas, aquellas que dejés que tome el timón; que no son momentos de dejarte aislada sino de acompañarte en tu procesión, codo a codo como van hermanos, dos bueyes cansados bajo el rojo sol de la dura labranza.

Con esa luna falsa como mi testigo, fue esa buena noche de cercana charla, aunque yo en mi patio y vos en tu habitación, que mostraste algo de lo que cargás y no te ofendió mi galantería ni mi elocución, cuando te explicaba que me siento libre y que descanso escuchando el tono de tu fértil voz y todo aquello que ya estás sabiendo: sobre tus ojos, sobre tus manos, sobre tu piel;  ahí donde quisiera estar, ese último lugar que jamás he visto y que es solo tuyo y de nadie más.

Me parezco al can que da vueltas y vueltas antes de acostarse a dormir su sueño. Decíme  que ya sabés, que te diste cuenta lo que estoy diciendo con tantos verbos y sus conjugaciones, con tantos ejemplos y alegorías de lo que  siento; de lo que sentirías si yo te dijera o vos lo supieras. Ante esta cobardía mía que no deja salir de mi lengua todo lo que escribo te pido encarecidamente que ya te des cuenta, que lo descubras pronto; porque no sobrellevo tener que ocultarte cuanto me gustas.

Y a mí, a mí me gustas tanto.



Paul Gasê

martes, 21 de agosto de 2018

Rocas Vivas



Miraba la piedra la brisa a la flor besar. Solo el musgo húmedo la acaricia, este no la oscila en el éxtasis como a aquella que se agita placentera. El mar con artificio la besa y la orada, la carcome hasta la arena. No es el mismo amor y aún así lo espera, como fresa la cercena. Agonía colosal. 

Escapando a las cumbres, junto a las nubes subió y no atinó, no había besos allí, no había céfiros ni cortejos. Eolo la castiga menguándola mansamente. Eternamente envejecida, como viva pero muerta, mira y no ve, dice y no habla. Su llanto es de colores pintado por el tiempo. Perforada por lágrimas de mil veranos, sofocada por albas mantas ya no ha de volver a la playa. ¨Si pudiera ser la arena que el recio mar se lleva viviría¨ suspiró. Tal vez solo ardería como brasa  con el sol en el cenit y se ahogaría cada noche sin morir.
La flor se marchitó, aún el hálito fue cruel igual, profanó su frágil pedestal y se marchó. Entonces, parado firme en el cantillo todo contemple, vi a un calmado mar, sentí el viento en la piel y bebí del cielo azul. Al fin, con la arena viva en los pies caminé en el nadir detrás de la pasión hasta posarme en mi sol hasta quemarnos de amor. 
                                                                                                                                                            Paul Gasê


lunes, 6 de agosto de 2018

fe




La cuestión no era que vinieras o que haya corrido a buscarte. lo importante es que me creas.
¿Qué importaba si estoy loco o mal herido si mi beso te hizo mella?
La belleza no es la mía ni la tuya. lo que vale es que creyéramos encontrarnos justo ahí, en el punto donde nos dejamos ver desnudos aún vestidos.
Nunca fue protagonista la sangre de tu herida o de la mía que aún palpite, la de amores pasados o de locuras ajenas o de errores de lo dicho por abrir el corazón de par en par. Lo importante es saber que aún estamos y de pie y absortos, atraídos y creyendo.
No alcanza estar parados frente a frente sin creernos porque es allí donde caemos, donde la fe se hace añicos, donde creer en uno mismo solamente nos hace más egoístas que antes.
La cuestión no era desvestirme o poder manipularme, lo importante era que te crea.

                                           Fragmento de ¨Je Suis Désolé¨ -  Carta a mi conciencia, de Paul Gasê





último asalto




Una vez más, dolido y golpeado el púgil durmió rendido recordando. Era el segundo round. El primero me fue favorable legítimamente. No hubo golpes bajos ni creía que ganaría por knock-out, siempre apunte a la destreza para mejorar la puntuación de mi rival. Promediando el asalto baje la guardia y sentí en la mandíbula el golpe certero. No fue violento, fue exacto y fue mi propio descuido más letal que la derecha de mi oponente. Caí  a la lona, desconcertado, vulnerable; la cuenta llegaba a su fin cuando la campana salvó mi pellejo. El siguiente asalto, lo manejó el rival, magistralmente, siempre tuvo el control y brindó la posibilidad de que recompusiera mi parada y mi estrategia, pero siempre tuvo el control. Los siguientes periodos de lucha, fueron desiguales, a tal punto que jugó conmigo como gato saciado con el pobre ratón herido.
Intenté remontar el beso a la lona e intentar besar la corona. En eso el tiempo se congeló y algunas glorias se pasearon a mí alrededor. Caído en una batalla, mas sin dejar el alma no me sacaran del cuadrilátero. De pié resistiré y daré pelea. Solo déjame pelear por ese título sin forzarme estrategias ajenas. He de ganar por mi mismo o perder con honor. He de morir con la mía, la de siempre.

                                           Fragmento de ¨Je Suis Désolé¨ - Carta a mi conciencia, de Paul Gasê

jueves, 2 de agosto de 2018

tam procul

           


            
Confieso que he amado, que he odiado, que he transgredido límites. También me esforzado y me he tirado al abandono, he redoblado la lucha y he  muerto varias veces. Me he sentido un superhéroe y otras he sido un fantasma, he actuado como payaso y me han tomado como tal. Pero que mis apariencias no te engañen. Soy mucho más de lo que podes ver y bastante menos de lo que algunos piensan o expresan.
Lo cierto es que un día tuve que reinventarme, que descubrir quién era en realidad y el resultado de la experiencia me completó de tal manera que me puse de pie una vez más y miro hacia adelante con perspectiva de dejar huellas y trascender mi pensamiento, mis ideas y mi forma de ser y se vivir. Creo en mí sobre todas las cosas, creo en quien digno y creo en un Dios que es más grande que todas las religiones juntas, sus dogmas y sus ritos. Amo a mi descendencia y los defiendo con uñas y dientes. Me puede la música y la poesía, los ojos y los pechos de una mujer; soy poesía, soy canción. Vibro cuando amo, cuando gozo, me entrego entero al amor y a lo que me apasione. No me importa el que dirán en lo más mínimo.
Uso el pelo largo porque así me siento cómodo, toco más o menos la guitarra y cocino lo que sea. Soy omnívoro, me gusta mojarme cuando llueve un poco y me encierro cuando hay tormenta. Trabajo para vivir y vivo para amar. Como todos, busco estar en armonía, ser feliz, ser verdadero. Soy yo, así, tal cual.

Fragmento de ¨Je Suis Désolé¨ - Carta a mi conciencia, de Paul Gasê. 

domingo, 29 de julio de 2018

recorrido


Me perdí en la primera curva, ahí nomás, en una de las rectas, a la subida. Tomé a la derecha bordeando la loma para no volcar (creía que la falta de costumbre y la tensión contenida por el viaje me haría derrapar) y continué el ascenso. Al encontrarme encerrado, esquivé un badén inmenso para no caer en un cauce profundo. Despacito y en segunda, como analizando el camino me aventuré; con los sentidos a flor de piel y la vista atenta decidí cruzar la siguiente loma, perfectamente igual a la primera, pronunciadas y lisas. Continué la marcha, tome por el bajo nivel y cruce por un pequeño túnel, húmedo y resbaladizo sin duda. Apenas cabía yo, quizás uno más. Lo cruce al paso. Era peligroso estacionarse ahí y pero seguí adelante y en subida plena a pesar de ser un punto sensible del camino, neurálgico.
El paisaje se amplió un poco, el panorama parecía más claro. Pasé por un trigal soleado, finamente cosechado y luego hice un buen trecho por unos prados levemente ondulados. Adelante el camino se hundía en un valle soberbio entre dos colinas de laderas limpias, pero de las más agradables y fértiles que pueda haber disfrutado. Me detuve allí y escalé una de ellas y jugando un poco en la cima (entre aparentes, apenas perceptibles y vertiginosos temblores) observe todo el paisaje y miré hacia abajo reparando en todo lo que ya había recorrido . Tratando de no demorarme ascendí también a la otra colina para ver si la sensación allí era igual que en la primera y descendí rápidamente para continuar mi periplo. La tarde comenzaba a caer y la temperatura aumentaba a medida que ascendía.
Extrañamente y casi por instinto, al final, no estaba tan perdido. Obligado por las circunstancias me las ingenié y con creatividad y estimulo igual llegué y me metí en tu cabeza, donde quiero ir siempre, para estar allí, para que me pienses, para que me llames cuando estés queriendo que te recorra con mis palabras.

Paul Gasê

domingo, 24 de junio de 2018

mis ojos

¨Tus ojos¨ me dijiste y me arriesgué a especular.
Mis ojos no dicen nada, al menos ante los tuyos. Solo pierden el juicio ante su brillo y su alma. Hasta llegaría a pensar que soy un pobre animal, que solo mira y queda fascinado ante ellos, tan verdes como mar, como espejos y se queda inmóvil y muere estrellado o convertido en sal besado por su reflejo.
¡Qué mirada la tuya! A la mía la aturde y la completa, la calla y la hace gritar, gemir, reír, llorar y produce cientos de entes más que no sabría explicar, expresar o concebir. En fin, quizás mañana o pasado, sentados ante la aromática atenta mirada de dos cafés,  me quieras decir con tus palabras o con tus ojos lo que en realidad quieres decir y así yo pueda pensar si lo anodino de los míos se debe a que soy feliz de que me mires así.
Como si de ojos se hablara, digo en voz alta esbozando una sonrisa. Si ellos más que nosotros lo perciben. Intentamos escaparnos, irresponsables, al menos de las miradas cruzadas, de las saetas disparadas envenenadas de caricias, de las locuras pensadas, de los deseos ocultos provocados en segundos. Se trata de no pensar creo o de hacerlo con arrojo, saber que no son tus ojos ni los míos lo que cuenta, sino el lenguaje efectivo, el que genera impresiones de imágenes acústicas nunca habladas en lugares prohibidos, en rincones desiertos, en sillones tranquilos.
Pienso y me miro y alejando tu mirada unos momentos me digo: tengo que pisar tierra y aceptar que no son besos ni palabras, son miradas que quizás solo yo crea que mis desterrados ojos sean destinatarios.
¡Ay! …Esas esmeraldas enormes que guardas bajo tus cejas… ¡No! …¡Me escuchaste, no te rías, por favor! Es que no percibo de tan lejos el reflejo de tus ojos y no sé si estás atrapada en el brillo de los míos que provocaste hace un rato cuando dijiste ¨tus ojos¨ o si es la irónica sonrisa de saber que aunque yo quiera jamás me habrás de mirar como mis ojos te miran o te quisieran mirar.
Mis ojos no son los tuyos. Mis ojos son atrevidos porque no piden permiso ni a mí ni a vos cuando tus ojos pasan deteniendo tu mirada, acorralando, poniéndose les de frente, mirando fijamente, hasta que responden algo. Se aprovechan de su luz. Pero creo que más se abusan de mí, de mis miedos, de lo menguado que soy cuando quedo deslumbrado, no solo por tus ojos, también me incomodan tus labios. Les digo: ¨no por favor, no quiero que me descubra¨. Sería una locura dejarme llevar por ellos y al final cuando cae la noche en la soledad más fría verme frente a al espejo, el más callado que existe, sabiendo que no es contigo que miraré las estrellas ni ninguna lluvia intensa que nos encuentre abrazados con las miradas desnudas, más desnudas que los ojos, más desnudas que mis manos.
De todos modos tranquila, no es culpa de tus ojos, es lo ciego de los míos.
Paul Gasê

Je Suis Désolé (Carta a mi conciencia)
                                                                              Fragmento





la ceguera más buscada




Si tus ojos subieran así, despiertos sobre los míos,
Y detenidos frente a frente les rogaren mis amores;
Si entornados les mostraren de ti, los placeres como ríos
Y cantando boca a boca, entremezclaren sabores…

Los míos querrían más, y alabarían los tuyos.
Les pedirían que protejan mi ilusión y sus colores,  
Y se suelten con espasmos y que inunden mis arroyos,
Haciendo que tus vacíos completasen mis rincones.

                                                                    Paul Gasê

jueves, 7 de junio de 2018

querrás?



Como dulce a la mosca quiere ser mi ser,
la canción con rima de tu corazón,
ese dulce néctar que ha de perecer,
si tu boca loca no me da su ron.

He de ser la presa que mira el león
cuando agazapado la piensa comer.
Soy cordero hambriento que con devoción
busca teta y leche y se pone a beber.

Soy ese desierto que te hará a caer
y también la sed que buscarás saciar,
ese sol caliente que te quema bien
como arena seca sedienta de mar.

Como melodía que te hace cantar,
voy a ser la magia que deseas ver.
Tomaré tu cuerpo y lo pondré sonar
y al compás del viento me querrás querer.


                                       Paul Gasê

martes, 5 de junio de 2018

el gran salto


Entonces aparezco flotando
entre la brecha del pretérito abismo
y la fértil colina que amanece al frente,
que declina embozada hacia la tarde
como una monstruosa montaña
que podría aplastarme sin piedad.

Procurando dar el salto
busco su mirada cómplice,
la que me abrace en el impulso único
y amalgamado de esperanzas
que prefieren el olvido,
transitando en un póker de labios
el final de ambas soledades.


                                              Paul Gasê

martes, 8 de mayo de 2018

Giratorio



 Es un bucle, un torbellino,
eso que da vueltas y vueltas en el tiempo
en un mismo momento y se repite.

Es como un sueño, como un viento,
una perfecta desdicha;
la colisión de mi mismo contra mí 
y lo que amo y lo que odio;
mis deseos y mis necesidades ensortijadas
como tripas calientes,
como amantes despidiéndose.

Así muerdo mis labios pensándote,
así llueve en mi mente,
así mueren mis hojas
y da vueltas, todo da vueltas
como enjambre, como moscas, como olas.


                                         Paul Gasê

domingo, 15 de abril de 2018

crías




Quiero decir de todo, que me escuches y me creas,
Que te apiades de mi pobre alma enferma de verdades
Y retengas para siempre mis enfoques y quimeras
O me saques de tu mente y de mi vida con puñales.

Si su abrazo, el espontáneo, el más puro y pequeñito
No me toma de sorpresa cada tanto, cada día,
¿Entonces qué? ¿No hay porqués ni respuestas ni sueñitos?
Sin amores  no hay razones, el sentido de esta vida.

Igualmente, tres pedazos de estos versos no me alcanzan,
Para hablar del egoísmo que me invade si te sueño.
Aunque el mar que está brotando tan sangrado en mis ventanas
Deberían sin tapujos de contarte que te quiero.

                                                               Paul Gasê